Cátedra Ignacy Sachs – PUC-SP | NEF

Empresas B: ganar dinero sumando valor social

avina-2014Según PricewaterhouseCoopers, durante los próximos 20 años, unos 150 millones de personas por año saldrán de la pobreza y engrosarán la clase media global emergente. Si bien esto es una alentadora perspectiva desde el punto de vista social, implicará por otro lado un incremento en el consumo de bienes y servicios que intensificará aún más la presión sobre los ya fuertemente exigidos recursos naturales. Si queremos mantener este nivel de progreso y desarrollo se hace necesario repensar la forma de hacer negocios para evitar que la urgencia por satisfacer nuestras necesidades y demandas se convierta en la causa de nuestra propia destrucción. Las Empresas B se consolidan a nivel global como una alternativa que combinan ganancia empresarial y utilidad social.

Actualmente el mundo está poblado por más de 7.000 millones de habitantes y se estima que se alcanzarán los 9.000 millones para el 2050. En los últimos 50 años se duplicó la población global y en ese mismo período, con el fin de satisfacer las crecientes demandas de alimento, agua, fibra y energía, hemos alterado los ecosistemas más rápida y extensivamente que en cualquier período comparable en la historia del hombre. Estos cambios han ayudado a mejorar la vida de miles de millones de personas, pero al mismo tiempo han debilitado la capacidad de la naturaleza para brindar otros servicios clave, tales como la purificación del aire y del agua, protección contra eventos naturales extremos y provisión de medicinas.

La extracción global de recursos (teniendo en cuenta apenas el peso físico de lo que se retira directamente de la superficie terrestre en la construcción civil, en la minería, en los combustibles y en la biomasa) aumentó ocho veces a lo largo del siglo XX, de 35.000 millones de toneladas anuales en 1980 a 60.000 millones de toneladas en 2005. Un promedio aproximado de 10 toneladas anuales por habitante, sólo que el 75% de esos recursos son consumidos por menos del 20% de la población, generando situaciones de inequidad al extremo que un habitante de la India utiliza 4 toneladas anuales, frente a las 25 toneladas anuales que utilizará un canadiense a lo largo de su vida.

Actualmente consumimos casi 50% más recursos de los que el sistema natural que nos sustenta consigue regenerar. Si mantenemos esta tendencia será necesario el equivalente a 2 planetas al 2030 y una extracción anual de 140.000 millones de toneladas de recursos en 2050. La rapidez con que nos acercamos a los límites planetarios es desconcertante.

Esta circunstancia no es casual. La explosión demográfica es un factor importante para generar y mantener esta problemática, pero se trata de un factor que -en principio- escapa a nuestro control. Pero la forma en que concebimos y desarrollamos nuestro sistema económico por otra parte, tiene mucho que ver con el asunto y puede (y debe) ser cuestionada. Difícilmente podremos tener practicas sostenibles de crecimiento económico si una de las principales herramientas que utilizamos para medirlo -el PNB- otorga valoraciones más positivas cuanto más destructivas son las actividades económicas desarrolladas. Al respecto, el escritor Bill Bryson nos ofrece un claro ejemplo de lo absurda que resulta esta unidad de medida: “Las actividades indeseables suelen generar mayor PNB que las actividades deseables. Hace poco estuve en Pennsylvania, cerca de cierta factoría de zinc cuyas emisiones resultaban tan contaminantes que habían deshojado por entero la ladera de una montaña vecina. Desde la valla de la fábrica hasta la cima de la montaña no se veía una brizna de vegetación. Sin embargo, desde el punto de vista del PNB, ésta era una circunstancia maravillosa. En primer lugar, la economía se beneficiaba de todo el zinc que la fábrica había refinado y comercializado a lo largo de los años. En segundo lugar había que contar las decenas de millones de dólares que el gobierno tendría que invertir para eliminar los efectos de la polución y devolver la montaña a su estado primigenio. Por último, cabía sumar la ganancia continua aportada por el tratamiento médico de los obreros y vecinos convertidos en enfermos crónicos por obra de la contaminación.

En términos de cuantificación económica convencional, todos los factores constituyen ganancia, y no pérdida. Lo mismo ocurre con la sobreexplotación de mares y lagos, y la deforestación. En pocas palabras, cuanto más ávida sea la explotación de los recursos naturales, mejor irá el PNB. Como lo describió el economista Herman Daly en cierta ocasión: ‘el actual sistema económico trata nuestro planeta como si fuese un negocio en liquidación.’

Empresas B

Se hace necesario entonces repensar la forma en que generamos ganancias; idear negocios que sean rentables pero a la vez beneficiosos para la sociedad y/o el medioambiente. Necesitamos empresas que verdaderamente generen “valor a sus diferentes grupos de interés”, y no solo a sus accionistas. Por suerte, ya existen empresarios innovadores que vienen trabajando con esta filosofía; que dirigen empresas orientadas por un propósito, empresas con rendimientos financieros que producen impacto social y/o ambiental positivo. Se trata de las Empresas B, que se distinguen por buscar ser “las mejores PARA el mundo y no las mejores DEL mundo”. Tienen presencia cada vez más relevante y lejos de ser una anécdota ocasional, constituyen ya un movimiento global.

Las empresas B tienen como su foco central los negocios que se crean para ofrecer beneficios sociales o ambientales a través de la venta de productos y servicios y que entienden la rentabilidad financiera como una herramienta indispensable para lograr sus fines, pero no como su única razón de ser. Son empresas con un ADN propio, definido por el objetivo social y/o ambiental. Las empresas B se diferencian de las empresas tradicionales que mantienen como su propósito central el maximizar la rentabilidad financiera de sus dueños o accionistas, y que en algunos casos incorporan prácticas responsables con la sociedad y el medio ambiente, pero como una actividad complementaria.

Conviene diferenciar las empresas B de las iniciativas filantrópicas. Éstas últimas han conseguido importantes logros en la atención a poblaciones o grupos desfavorecidos. Sin embargo, su posibilidad de escalar en impacto se encuentra muy limitada por la dificultad de acceder a una financiación estable y por descansar en modelos económicamente insostenibles.

Sin desconocer el esencial aporte de las empresas que trabajan su responsabilidad social, las empresas B no pertenecen inherentemente a este grupo, pues la resolución de los problemas sociales o ambientales es su razón de ser y no solo una estrategia complementaria. Las empresas B buscan desarrollar modelos viables económicamente, capaces de ofrecer respuestas a los problemas de la sociedad y el medioambiente, con modelos de negocio que parten de un nuevo tipo de ADN.

Junto con estas nuevas empresas surge un nuevo tipo de inversionista, el inversionista de impacto, que busca crear un impacto positivo más allá del retorno financiero. No solo quiere evitar invertir en empresas que hacen daño a las personas o a la naturaleza, sino que busca activamente ubicar capital en negocios y proyectos que pueden ofrecer soluciones de escala a los problemas sociales y ambientales del planeta. Fondos como FIS, Acumen Fund, Ignia, Social Venture FundAdobe Capital,Agora PartnershipsFIRSTInversorEquitas VenturesAngel Ventures MexicoBamboo FINANCE, Indigo, LGT, SEAF Colombia, PYMEcapital – Nicaragua, Root Capital y VOX Capital trabajan ya en Centro y Sudamérica.

Promoviendo las empresas B en Latinoamérica

empresas-B

Para apoyar el surgimiento y fortalecer la escala y relevancia de este nuevo sector empresarial que quiere usar la capacidad de las empresas para resolver problemas sociales y ambientales es necesario trabajar por lo menos en tres frentes:

  • Una nueva forma de empresa: Se requieren nuevos paradigmas que permitan superar la definición tradicional de la responsabilidad fiduciaria, que entiende la misión de la empresa como la maximización del retorno financiero para los accionistas/dueños, y limita el espacio de los resultados sociales y ambientales positivos. Es necesario crear nuevas categorías de empresas y formas legales que permitan a accionistas, directores y gestores tomar decisiones con visión de largo plazo, y que permita a consumidores y otros públicos de interés reconocer la diferencia entre “empresas buenas” y “puro marketing”. La empresa B es una nueva clase de empresa, que utiliza el poder del mercado para solucionar problemas sociales y ambientales, y considera los rendimientos financieros como una herramienta indispensable para lograr sus objetivos pero no como su principal razón de ser. Esta nueva estructura legal, amplía el deber fiduciario para maximizar el valor para todos los stakeholders. Un mandato vinculante de tomar decisiones que buscan beneficios para la sociedad y la naturaleza y no solo para los accionistas.
  • Promover la inversión de impacto: inversiones que buscan crear un impacto positivo más allá del retorno financiero.
  • Políticas públicas y diversas plataformas de apoyo: El estado cumple un rol fundamental en la promoción de un nuevo paradigma de Empresa. No basta solo con la convicción de transformarse o crear nuevas Empresas B. Es fundamental contar con instrumentos de fomento, y un marco regulatorio adecuado que incentive este nuevo sector empresarial. Adicionalmente, se hace esencial crear y articular diferentes plataformas de apoyo que resuelvan las necesidades y generen los suficientes incentivos para lograr la escalabilidad e incidencia de estas empresas. Es esencial trabajar en alianza con fondos de inversión de impacto, el estado, universidades, redes sociales y plataformas de apoyo del mundo privado, público y la sociedad civil.

Los objetivos están definidos. Solo resta avanzar. Será necesario articular esfuerzos, motivar la construcción de comunidades, redes, nodos y plataformas de apoyo, generar nuevas oportunidades de mercado, visibilizar y posicionar a estas empresas, motivar la investigación y gestión del conocimiento, la docencia y otras actividades de diseminación. El desafío para generar ganancias en base a un desarrollo sostenible está planteado.

Fuentes

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Chile tiene la mayor cantidad de Empresas B per cápita del mundo

Chile-empresasB

 

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